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De Quimeras y Ensoñaciones

Besos en el espejo

Besos en el espejo Me dicen que estoy loca porque llevo flores blancas en el pelo, porque me oyen hablar con mi imagen en el espejo, porque ando descalza por el parque en invierno, porque recojo piñones del suelo, porque le digo piropos a los viejos, porque extiendo los brazos cuando hace viento y camino por los bordillos imitando a un payaso que ándase sobre un hilo de acero con una pértiga en las manos haciendo equilibrios.
¿Nunca habéis probado a soltaros de manos, mientras paseáis en bicicleta, extender totalmente los brazos y mirar al cielo en un día nublado, cuando las gotas de lluvia lamen vuestro rostro, al descender por un camino solitario?
Me dicen que estoy loca porque me tumbo en los bancos mirando las hojas de los árboles.
Qué digan y que miren.
Una cigüeña pasa camino de la charca.
Estoy cansada. Muy cansada. Infinitamente cansada y acalorada. Alocada dicen.
Estoy cansada ya que … ¿creéis en la reencarnación? . Yo antes era lechuga, ahora soy deportista, por ello, a veces, estoy cansada. Pero jamás cambiaría a mi vida anterior.
¡ Es tan aburrido ser lechuga ¡
Me gusta hablarle a mi imagen en el espejo y a ella le cuento mis más íntimos secretos, por eso y por mucho más, por ello me tachan de estrafalaria, de rubia de cuento de hadas que busca el placer en la locura.
La locura es el placer que sólo el loco conoce.
Pláceme mucho ser tachada por loca.
Cuando te veo en el espejo te comento lo elegante que me pareces con tu traje negro y tus flores blancas en el pelo, lo joven que aun luces sin maquillaje, y a veces, cuando te vistes con un traje triste, procuro contarte un chiste, una locura ajena para que echen a volar tus penas y una cigüeña se las lleve en el pico muy lejos, más allá de la torre de la iglesia, hasta la charca donde las ranas bailen flamenco.
Por ejemplo, te puedo contar que estuve a punto de atropellar a un loco, que en la noche, ebrio de alcohol y amor, se arrodilló delante de mi coche, cual torero con capa esperando la salida de un toro fiero a la puerta de chiqueros, mientras alborotaba el silencio y me gritaba palabras apasionadas y delirantes, voceándome “Wuapa, Wuapa, Wuapa” y se puso a cantarme una balada romántica en el inicio de aquella cálida madrugada.
Otro loco como yo.
¿Sabías que arrancó una rosa que colgaba por entre la tapia de una casa, trepando sobre su muro, y que con su mano ensangrentada me la ofreció por la ventana?. ¿Qué arranqué una espina de su piel? ¿Qué cure su herida? ¿Qué despertamos juntos en la misma cama esa mañana por primera y última vez?.
Te me ríes cuando te cuento estas historias … ¿inventadas? . Eso … ¿Qué más da? . No tiene la menor importancia, lo único cierto es que tu traje triste se fue con las ranas a bailar flamenco a la charca y te quedó, nos quedó a ambas, una sonrisa reflejada sobre el cristal del espejo que hace frontera entre nuestras dos almas gemelas.
Derramé mi vaso de té al limón sobre mi sufrido pantalón, fue sin querer, que yo no estoy loca, loca estuve ayer, y fue por … un desastre, los expedientes mojados, el jefe chillando, y el despido volando sobre mi cabeza a pájaros. Mi padre fue comprensivo, esta vez no me despidió, pero me dijo que bajara de la luna y le estampé un beso para apaciguar su enfado.
Ojalá se le pasaran los enfados como a mi se me pasan, con un beso, un beso tierno, sentido, emotivo y delicado, y es por ello por que yo también me beso en los espejos, a falta de un príncipe encantado, y es justo cuando mis labios están a punto de besar los míos cuando cierro los ojos y te imagino y noto el roce frío del cristal sobre ellos y mi lengua penetrando entre tus dientes blancos. Hay veces que enfermaba, qué mis labios se me aparecían purulentos, pero ahora la gente se extraña cuando me ve limpiando los espejos con alcohol. Se creen que estoy loca. Pero se me va el enfado, la ira y la rabia se me pasa.
Se creen que estoy loca porque oyeron chillar a una niña de pelo color zanahoria que me había pedido que empujara su silla de ruedas por la empinada carretera desierta que descendía en una pequeña cuesta de suave pendiente, y quería sentir el aire en su rostro y la velocidad en su cuerpo paralítico. Le vi extender los brazos y gritar, cual si estuviese montada en un cacharro descendiendo la rampa de una montaña rusa de un parque de atracciones, mientras yo corría detrás de ella animándola a no frenar y a sentir el viento mesando sus cabellos naranja. Mientras ambas le aullábamos a la luna, como dos desesperadas.
Le lancé un piropo. Me despidió con un beso.
Le he de regalar un bastón para que se levante de esa silla y me acompañe en mis paseos descalza por el parque para ulular con las lechuzas y ladrarle a las ardillas y abrazarnos a los troncos de los árboles agarradas de las manos mientras jugamos al corro la patata estrechamente ligados a la corteza de nuestro árbol, dando vueltas, sin bastón, a su derredor.
Hay un cuervo que me mira, que me envidia, que me grazna desde la rama seca de un pino, aletea sus alas, me abanica la mirada, pretende acercarse, pero le da miedo de … ¿de qué le retuerza el pescuezo? . ¿Del contagio de mi locura? .
Bichejo. Si yo tan sólo te plantaría un beso. Aunque seas negro, aunque seas pájaro de mal agüero. ¿No quieres el placer de mi locura? .
No, no soy ninguna caradura, aunque mis besos en el espejo me saben tan sólo a sueños.

1 comentario

Emi -

A ti que has escrito "besos en el espejo". Hermoso. Un espejo tan solo refleja lo que se pone ante él, no tiene prejuicios. Si tus ojos miran sin una mente detrás, si tan solo reflejan, si tan solo miran, si no dicen "esto es bueno o esto es malo", si no aprecian ni condenan. Entonces todo se vuelve claro. Entonces no hay ningún problema que resolver, entonces la vida ya no es un dilema. La vida se convierte entonces en un misterio que vivir, que gozar, una danza que bailar. Ya no estás en conflicto con ella. No hay ya nada que tengas que "hacer" aquí. Simplemente disfrutas, eres feliz. Loca enamorada.ç
Emi